Quiero Ser Un Misionero Creativo
La profecía bíblica no es solo un registro de eventos futuros, sino un mapa de la misericordia de Dios. En el libro de Daniel, especialmente en su capítulo 12, se presentan tres periodos cronológicos (1,260, 1,290 y 1,335 días) que han desconcertado y fascinado a los estudiosos por siglos. Mientras que el adventismo histórico ha identificado correctamente su cumplimiento en la era de la supremacía papal (508 d.C. - 1798 d.C.), la tipología bíblica sugiere una aplicación final y literal para el tiempo de la angustia.
Así como el asedio de Jerusalén en el siglo I fue la señal definitiva para que el pueblo de Dios huyera, los movimientos legislativos actuales en torno a la unión de Iglesia y Estado actúan como el "eco" moderno de esa advertencia. A continuación, desglosamos cómo estos periodos se entrelazan con la Ley Dominical, el cierre de la gracia y la liberación definitiva.
El texto bíblico establece un punto de partida específico: la eliminación del "continuo" y la instauración de la "abominación desoladora".
La Abominación como Asedio Legal: En el cumplimiento final, la abominación desoladora se identifica con la Ley Dominical Nacional en los Estados Unidos. Cuando el Congreso abjura de los principios de libertad de conciencia, se coloca el "estandarte de la rebelión" contra la ley de Dios.
Los 1,290 días (La Prueba Intensificada): Este periodo representa el tiempo que transcurre desde que se establece el marco legal de la apostasía hasta que el conflicto llega a su clímax universal. Es un tiempo de polarización donde el mensaje del tercer ángel alcanza su máxima potencia.
Los 1,335 días (La Bienaventuranza de la Espera): Daniel declara "bienaventurado" al que llega a este punto. En la escatología final, esto se asocia con el momento en que Dios interviene directamente. Representa el tránsito desde el asedio final de los impíos contra el pueblo de Dios hasta la liberación por la voz del Todopoderoso.
La historia es el tipo, y el fin del mundo es el antitipo. La cronología de la caída de Jerusalén proporciona el molde exacto para los eventos finales:
El Tipo (66-70 d.C.): Entre la retirada milagrosa de Cestio Galo y el asedio final de Tito transcurrieron aproximadamente 3.5 años (1,260 días literales). Este intervalo fue la "puerta de gracia" para que los cristianos abandonaran la ciudad condenada.
El Antitipo (El Fin):
Los 1,260 / 1,290 días: Marcan el periodo de intercesión final y el Fuerte Pregón (Apocalipsis 18: 1). Es el tiempo adicional (los 30 días sobre los 1,260), inicia cuando se promulgue una ley dominical nacional y pasados los 30 dias, llegara a ser universal, lo que permite que la amonestación llegue a cada rincón de la tierra.
El Cierre de la Puerta: Cuando termina este periodo, Cristo cesa Su intercesión. El destino de cada alma queda sellado.
Los 1,335 días (El Escuchar la Voz de Dios): Los 45 días adicionales tras el cierre de la gracia abarcan el tiempo de las siete plagas postreras. El que "llega" al día 1,335 es aquel que permanece firme sin intercesor, hasta que Dios mismo anuncia el día y la hora de la venida de Su Hijo.
La observación de movimientos políticos, como los intentos de declarar a EE. UU. una "nación bajo Dios" mediante coaliciones de fe, sugiere que la infraestructura de la Imagen de la Bestia está casi completa.
La Primavera como Símbolo: Es significativo que los grandes juicios y liberaciones bíblicas (la Pascua, la Crucifixión, el asedio de Jerusalén) ocurrieron en primavera. Esta estación simboliza el tiempo de la "lluvia tardía" que prepara la cosecha para el segador.
La Abjuración de Principios: Como señaló Elena White, cuando el protestantismo extienda la mano a través del abismo para unirse con el papado y el poder civil, sabremos que el tiempo del fin ha llegado. Lo que ocurre hoy en los pasillos del poder no es mera política; es la profecía convirtiéndose en noticia.
"Cuando nuestra nación [los Estados Unidos] abjure de los principios de su gobierno, de tal manera que promulgue una ley dominical, en este acto el protestantismo dará la mano al papismo; y con ello recobrará vida la tiranía que durante largo tiempo ha estado aguardando ávidamente su oportunidad de resurgir en activo despotismo."—Joyas de los Testimonios 2:318, 319.
"Por el decreto que imponga la institución del papado en violación a la ley de Dios, nuestra nación se separará completamente de la justicia. Cuando el protestantismo extienda la mano a través del abismo para asir la mano del poder romano, cuando se incline por encima del abismo para darse la mano con el espiritismo, cuando, bajo la influencia de esta triple unión, nuestro país repudie todo principio de su constitución como gobierno protestante y republicano, y haga provisión para la propagación de las mentiras y seducciones papales, entonces sabremos que ha llegado el tiempo en que se verá la asombrosa obra de Satanás, y que el fin está cerca.—Joyas de los Testimonios 2:151.
Desde 1844, la humanidad vive en el "Día de la Expiación" antitípico. Sin embargo, este juicio tiene dos fases críticas:
Fase Actual: Cristo intercede por los nombres registrados en el Libro de la Vida, comenzando por los muertos.
El Cambio de Fase (Ley Dominical): La promulgación de la Ley Dominical marca el inicio del juicio de los vivos. La decisión de cada individuo ante esta ley determinará si recibe el Sello de Dios o la Marca de la Bestia.
"El Señor me ha mostrado definidamente que la imagen de la bestia se formará antes de la terminación del tiempo de gracia; y [194] esto debido a que constituirá una gran prueba1 para el pueblo de Dios, mediante la cual se decidirá su destino eterno." Mensajes Selectos 2:92 (1890).
El Decreto Final: Una vez que el último ser humano ha tomado su decisión, se pronuncia el "Hecho es". La gracia termina y comienza el tiempo de angustia cual nunca fue.
"Precisamente antes de que entráramos en él [el tiempo de angustia], todos recibimos el sello del Dios viviente. Entonces vi que los cuatro ángeles dejaron de retener los cuatro vientos. Y vi hambre, pestilencia y espada, nación se levantó contra nación, y el mundo entero entró en confusión."—Comentario Bíblico Adventista 7:979 (1846)
"Vi ángeles que iban y venían de uno a otro lado del cielo. Un [195] ángel con tintero de escribano en la cintura regresó de la tierra y comunicó a Jesús que había cumplido su encargo, quedando sellados y numerados los santos. Vi entonces que Jesús, quien había estado oficiando ante el arca de los Diez Mandamientos, dejó caer el incensario, y alzando las manos exclamó en alta voz: “Consumado es”.—Primeros Escritos, 279 (1858).
"Queda, por así decirlo, solamente un momento de tiempo. Pero aunque ya se levanta nación contra nación, y reino contra reino, no hay todavía conflagración general. Todavía los cuatro vientos son retenidos hasta que los siervos de Dios sean sellados en sus frentes. Entonces las potencias de la tierra ordenarán sus fuerzas para la última gran batalla."—Joyas de los Testimonios 2:369 (1900).
"Un ángel que regresa de la tierra anuncia que su obra está terminada; el mundo ha sido sometido a la prueba final, y todos los que han resultado fieles a los preceptos divinos han recibido “el sello del Dios vivo”. Entonces Jesús dejará de interceder en el santuario celestial. Levantará sus manos y con gran voz dirá: “Hecho es”.—Seguridad y Paz en el Conflicto de los Siglos, 671 (1911).
Estamos en el tiempo de la "paciencia de los santos". Si bien debemos evitar el fijar fechas exactas para la Segunda Venida, los indicadores legales y proféticos nos instan a una preparación que no es intelectual, sino espiritual.
La preparación eficaz consiste en:
La Justicia de Cristo: Aceptar Su carácter perfecto por fe como nuestra única seguridad.
Estudio Diligente: Conocer las Escrituras para no ser engañados por milagros falsos.
Humillación y Oración: Mantener una conexión constante con la fuente de poder.
Servicio Activo: Dar el último llamado de misericordia a un mundo que perece.
El espejo de Jerusalén nos advierte: la señal ha sido dada, el intervalo de gracia es corto y el Rey está a las puertas.