El Mensaje De Los Tres Angeles
William Warren Prescott (1855-1944) — Parte I
LA NATURALEZA HUMANA DE CRISTO: William Warren Prescott (1855-1944) — Parte I
Es importante que se mencione a William W. Prescott como alguien que contribuyó para el triunfo del mensaje de la justificación por la fe después de Mineápolis. Durante la década de 1890, él estuvo íntimamente ligado a Waggoner, Jones y Ellen White. Como ellos, Prescott hizo de la naturaleza divino-humana de Cristo la base de su Cristología.
William W. Prescott nació en Nueva Inglaterra, en el año 1855, hijo de padres piadosos y fervorosos seguidores del movimiento millerita. William vivió su juventud en el Estado de Maine. Se graduó en el Dartmouth College en 1877, ejerciendo entonces el magisterio como profesor de griego y latín. De 1877 a 1880, fue director de la escuela secundaria de Northfield, y después en Montpelier, en el Estado de Vermont. Por cierto período se dedicó al jornalismo, antes de fundar su propio diario, The State Republican (El Estado Republicano), de Montpelier.
El año de 1885 marcó el punto decisivo en su vida. Primeramente, él se unió al movimiento adventista, aceptando entonces el comando del Colegio de Battle Creek, puesto que conservó hasta 1894. Mientras estuvo ahí, su competencia fue requerida para ayudar en el establecimiento del Union College, en Nebraska, y en el Walla Walla College, en el Estado de Washington. Prescott también tomó la iniciativa de ayudar a organizar el primer instituto educacional de entrenamiento en enseñanza personal para la iglesia.
A causa de su reputación como educador y profesor de Biblia, los líderes de la Conferencia General le pidieron que viajase para África del Sur, Australia y Europa, con el propósito de estimular el desarrollo de la obra educacional, de enseñar en los diversos institutos bíblicos especializados en la formación de pastores, y para tomar parte en las reuniones campales. Durante su estadía en Australia, él asistió a la creación del Avondale College. En Inglaterra, lanzó los fundamentos de la obra educacional.
Durante la sesión de 1901, Prescott fue elegido vice-presidente de la Conferencia General y presidente de la comisión directiva de la Casa Publicadora; también se volvió editor-jefe de la Review and Herald. Cuando dejó esos cargos, en 1909, fue elegido editor de la Revista Protestante. Eso le propició la oportunidad de dedicarse durante siete años a una profunda investigación. Esa revista mensual tenía el objetivo de “protestar contra errores eclesiásticos y promover la verdad evangélica”.[2]
Un Ardoroso Partidario del Mensaje de 1888
Prescott prontamente aceptó el mensaje de la justificación por la fe, como predicada por Waggoner en 1888. Un relatorio fechado de 1930, recordando los nombres de aquellos que tomaron posición a favor del mensaje anunciado en Mineápolis, le da a Prescott un lugar prominente.[3] Sin embargo, ese relatorio también reveló que él quedó tan chocado con el estado espiritual prevaleciente en ciertas discusiones, que dejó la sesión poco antes de su encerramiento.[4]
A pesar de todo, asumió públicamente una postura de apoyo al lado de Waggoner y Jones en las sesiones de la Conferencia General de 1893 y 1895. Hay muchas declaraciones en el Boletín de la Conferencia General afirmando sus convicciones sobre la cuestión de la naturaleza humana de Cristo. He aquí una de las más enfáticas sobre el tema:
“A pesar de que Jesucristo haya tomado sobre Si la carne pecaminosa -- carne en la cual pecamos -- Él la asumió. Vaciándose de Sí mismo y recibiendo la plenitud del propio Dios, el Señor pudo mantenerlo libre de pecar en esa carne pecaminosa”.[5]
No obstante, más completa y detallada consideración de Prescott es encontrada en su estudio sobre (Juan 1:14), presentado durante su visita a Australia (1894-1895). Él fue un destacado orador en varios encuentros campales organizados especialmente para su visita. Ellen White, que estaba viviendo en aquel país desde el final de 1891, participó igualmente de esas asambleas. Por eso mismo oyó a Prescott predicar y no ocultó su apreciación al respecto.
El tenor completo de su estudio fue publicado en la revista australiana The Bible Echo (El Eco Bíblico).[6] En su análisis, Prescott declara enfáticamente que Cristo se revistió de carne pecaminosa. Veinte y cinco veces él afirma que Jesús vino a este mundo con la caída naturaleza humana, y por dos veces especifica que nuestro Señor no llegó a la Tierra con la naturaleza de Adán antes de la caída. Es válido, entonces, sumariar aquí las cuatro principales ideas que están claramente registradas en ese importante estudio bíblico titulado: “Y el Verbo Se Hizo Carne”.
1. La Encarnación -- Una Verdad Fundamental
Prescott inicia el estudio resaltando su preferencia por la American Revised Version (Versión Americana Revisada), la traducción más fiel al texto original: “Y el Verbo Se hizo carne”, preferiblemente a “La Palabra fue hecha carne”. Él escribe: “A través de El todas las cosas vinieron a existir. Ahora, Él mismo vino a existir. Aquel que poseyera toda la gloria con Su Padre, ahora la pone a un lado y Se vuelve carne. Deja a un lado Su modo divino de vida, asume el modo humano de existencia, y Dios Se manifiesta en carne. Esa verdad es el fundamento de toda la verdad”.
2. Humanizado en “Carne Pecaminosa”
Para probar ese punto, Prescott hace referencia a (Hebreos 2:14):“Por lo tanto, visto como los hijos son participantes comunes de carne y sangre, también Él semejantemente participó de las mismas cosas, para que por la muerte derrotase a aquel que tenía el poder de la muerte, esto es, el diablo”. De ese pasaje Prescott dedujo que “Jesucristo tenía exactamente la misma carne que nosotros -- carne de pecado, carne a través de la cual pecamos, pero en la cual Él no pecó y en que llevó nuestros pecados”. Entonces, desafiaba a su auditorio: “No coloquen ese punto a un lado. No importa como usted lo vio en el pasado, véalo ahora como él está en la Palabra; y cuanto más usted lo ve de ese modo, más razón tendrá para agradecerle a Dios porque eso es así”.
Pasando para el caso de Adán, Prescott asevera que por su pecado él perdió la imagen de Dios, y así también sus descendientes. He aquí porque “Jesucristo vino, de carne y en carne, nacido de mujer y bajo la ley; nacido del Espíritu, pero en la carne. ¿Y qué carne podría Él tomar sino la de aquella ocasión? No apenas eso, sino que fue la misma carne que Él intentó asumir; porque, como usted puede ver, el problema era ayudar al hombre a salir de la dificultad en que se había metido... La obra de Cristo tiene que ser, no destruírlo, no crear una nueva raza, sino recrear al hombre, restaurarlo a la imagen de Dios”.
A fin de ejecutar la obra de salvación, “Jesucristo vino para esa finalidad, y para realizarla, Él vino, no para donde el hombre estaba antes de la caída, sino después de ella... Cuando Cristo vino para ayudar al hombre a salir del foso, Él no fue hasta el límite del Cielo para examinar la situación y decir: Suba hasta aquí y Yo lo ayudaré a volver... Jesucristo descendió donde él estaba y lo encontró ahí. Él Se revistió de su carne y Se volvió un hermano para él”.
Notas y referencias:
1. Ver The Seventh –day Adventist Encyclopedia, págs. 1148, 1149.
2. Idem, pág. 1158.
3. Ver LeRoy Edwin Froom, Movement of Destiny, pág. 373.
4. Idem, pág. 254.
5. William W. Prescott, en General Conference Bulletin, 1895, pág. 319. En la sesión de la Conferencia General de 1885, Prescott presentó seis sermones sobre el tema The Divine Human Family (La Familia Divino-Humana), estructurados enteramente con base en la naturaleza humana caída de Cristo.
6. ___, en Bible Echo, 6 y 13 de Enero de 1896,. Ver Ralph Larson, The Word Was Made Flesh (La Palabra Se Hizo Carne), págs. 90-99. Todas las citas en las diversas páginas siguientes proceden de eses dos artículos.
Extraido del libro: TOCADO POR NUESTROS SENTIMIENTOS.