Quiero Ser Un Misionero Creativo
El Sábado: Un Puente entre dos Edénes
El Sábado es el hilo de oro que atraviesa toda la historia de la salvación: comienza en la perfección del Edén, se reafirma en la victoria de la Cruz y alcanza su gloria máxima en la eternidad. No es una institución temporal para un mundo caído, sino un diseño eterno que sobrevivirá a la misma muerte.
A continuación, exploramos el significado del Sábado en la Tierra Nueva, el reposo final que aguarda a los redimidos.
El Sábado fue la última corona de la creación original y será la actividad central de la creación restaurada. Cuando Dios purifique la tierra con fuego y establezca "cielos nuevos y tierra nueva" (2 Pedro 3:13), el Sábado permanecerá como el único monumento del tiempo que no será conmovido.
En la Tierra Nueva, el Sábado ya no será un recordatorio de una creación perdida, sino una celebración de una creación recuperada. Jesús prometió a sus discípulos: "Voy, pues, a preparar lugar para vosotros" (Juan 14:1-3). Ese lugar, las "muchas moradas", tendrá un ritmo de vida, y ese ritmo estará marcado por la presencia de Dios en el séptimo día.
El profeta Isaías nos da la visión más clara de la continuidad del Sábado en la eternidad:
"Porque como los cielos nuevos y la nueva tierra que yo hago permanecerán delante de mí, dice Jehová, así permanecerá vuestra descendencia y vuestro nombre. Y de mes en mes, y de sábado en sábado, vendrán todos a adorar delante de mí, dijo Jehová" (Isaías 66:22-23).
Esta promesa revela que el Sábado es una ordenanza cósmica. Mientras existan los cielos nuevos, el Sábado existirá. Será el momento en que las naciones de los salvos, provenientes de todas las épocas, se reúnan en una unidad perfecta para reconocer la soberanía de Dios.
El autor de Hebreos conecta el descanso semanal con el descanso eterno que Dios ofreció a su pueblo. El texto sagrado declara:
"Por tanto, queda un reposo [sabbatismos] para el pueblo de Dios" (Hebreos 4:9).
La palabra griega sabbatismos se refiere específicamente a la observancia del Sábado. El Sábado que guardamos hoy es un "tipo" o una pequeña muestra del "antitipo" que es la eternidad. Cada vez que descansamos hoy, estamos practicando para el descanso eterno; cada vez que dejamos nuestras cargas el viernes a la puesta del sol, estamos prefigurando el día en que dejaremos para siempre las cargas de este mundo de pecado.
Elena G. de White describe la Tierra Nueva como un lugar de actividad incesante, aprendizaje y descubrimientos, pero con un centro de gravedad espiritual: el Sábado.
"Mientras las instituciones humanas han caído, y los reinos de la tierra han pasado, el sábado ha permanecido... En la tierra nueva, el sábado será honrado por todos. De sábado en sábado, los habitantes de la glorificada tierra nueva irán a adorar delante de Jehová." (El Conflicto de los Siglos, pág. 443).
Ella amplía esta visión mostrando que el Sábado será el momento de comunión directa con el Maestro:
"Allí, mentes inmortales estudiarán con deleite inmarcesible las maravillas del poder creativo, los misterios del amor redentor... De sábado en sábado, las huestes de los redimidos se reunirán para tributar a Dios y al Cordero el más elevado homenaje de alabanza." (El Gran Conflicto, pág. 657).
En la Tierra Nueva, el Sábado tendrá tres capas de significado profundo:
Memorial de la Creación: Recordaremos que Dios nos dio la vida al principio.
Memorial de la Redención: Recordaremos que Cristo descansó en la tumba para comprarnos de nuevo.
Memorial de la Restauración: Celebraremos que el pecado, el dolor y la muerte han dejado de ser.
El Sábado será el día en que las "muchas moradas" se vacíen porque todos sus habitantes se dirigirán a la Ciudad Santa para ver el rostro del Rey. No habrá fatiga que aliviar, pero habrá un amor infinito que expresar. El descanso ya no será por cansancio físico, sino un reposo de gozo, un deleite en la presencia de Aquel que nos amó hasta la muerte.
Si el Sábado es el lenguaje del cielo, debemos aprender a hablarlo hoy. Guardar el Sábado en este mundo es declarar que somos ciudadanos de esa Patria Celestial. Al santificarlo ahora, estamos aceptando la invitación de Jesús para entrar en Su reposo, un reposo que comenzó en el Edén, se selló en la Tumba y brillará para siempre en la Nueva Jerusalén.
Referencias:
La Santa Biblia, Versión Reina-Valera 1960.
White, E. G. (1911). El Conflicto de los Siglos.
White, E. G. (1898). El Deseado de todas las gentes.
Nichol, F. D. (Ed.). Comentario Bíblico Adventista, Tomos 4 y 7.