Quiero Ser Un Misionero Creativo
El Sábado es el hilo de oro que recorre toda la historia humana, conectando el paraíso perdido con el paraíso restaurado. Es la señal eterna de que somos propiedad de Dios por creación y por redención.
El Sábado no nació en el Sinaí con el pueblo judío; nació en el Edén con la humanidad. Es la institución más antigua de la historia, junto con el matrimonio.
El Hecho Bíblico: "Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo... Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó" (Génesis 2:2-3).
Análisis: Dios no reposó por cansancio, sino para establecer un modelo. Al "bendecir" y "santificar", puso una presencia especial en esas horas.
Cita de Elena G. de White:
"Dios confió el sábado a nuestros primeros padres en el Edén. Fue instituido como un monumento conmemorativo de la obra de la creación... Mientras la creación fuese el hecho del cual se derivaría la adoración al Dios vivo, el sábado permanecería como la señal y el monumento de esa obra". (Historia de los Patriarcas y Profetas, p. 25).
Muchos argumentan que el Sábado fue desconocido hasta Moisés, pero la Biblia y la arqueología demuestran lo contrario:
En Egipto: Antes del Éxodo, Moisés y Aarón instaron al pueblo a volver a sus deberes religiosos. Faraón se quejó: "Hacéis que ellos cesen (shabath) de sus tareas" (Éxodo 5:5).
El Maná: Dios probó la observancia del Sábado con el maná antes de dar los Diez Mandamientos en tablas de piedra (Éxodo 16).
En el centro del Decálogo, Dios colocó el mandamiento del Sábado como el Sello del Rey. Un sello oficial contiene: 1) Nombre, 2) Título y 3) Territorio.
El Sello en el 4to Mandamiento: "Porque en seis días hizo Jehová (Nombre) Cielos y Tierra (Territorio), el Creador (Título)..." (Éxodo 20:8-11).
Sin el cuarto mandamiento, el Decálogo no tiene autoridad legal, pues no se sabría quién es el legislador.
La Biblia profetizó que un poder político-religioso intentaría cambiar la ley de Dios: "Y pensará en cambiar los tiempos y la ley" (Daniel 7:25).
El cambio del Sábado al Domingo no fue por mandato bíblico, sino por compromiso político. El emperador Constantino emitió la primera ley dominical civil:
"En el venerable día del Sol, que los magistrados y la gente que reside en las ciudades descansen, y que se cierren todos los talleres". (Codex Justinianus, lib. 3, tit. 12, 3).
La iglesia formalizó la apostasía en este concilio:
"Los cristianos no deben judaizar descansando en el sábado, sino que deben trabajar en ese día; pero deben honrar especialmente el día del Señor [Domingo]". (Canon 29).
La propia Iglesia Católica reconoce que no hay base bíblica para el cambio:
"Ustedes pueden leer la Biblia desde el Génesis hasta el Apocalipsis, y no encontrarán una sola línea que autorice la santificación del domingo. Las Escrituras mandan la observancia religiosa del sábado". (Cardenal James Gibbons, The Faith of Our Fathers, p. 89).
A pesar de la persecución de la Edad Media, siempre hubo grupos que guardaron el Sábado:
Los Valdenses: Muchos de ellos mantuvieron el séptimo día en los valles de Europa.
La Iglesia de Etiopía: Guardó el sábado durante siglos aislada de Roma.
Los "Sabatistas" en la Reforma: Aunque Lutero y Calvino no volvieron al sábado, hubo reformadores radicales que sí lo hicieron.
En el libro de Apocalipsis, el conflicto final se centra en la adoración.
El Mensaje del Primer Ángel: "Adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas" (Apocalipsis 14:7). Esta es una cita directa al cuarto mandamiento.
El Sello del Dios Vivo: En contraste con la "Marca de la Bestia" (un falso día de reposo impuesto por ley humana), el Sello de Dios se encuentra en Su ley.
Cita de Elena G. de White:
"El sábado será la gran piedra de toque de la lealtad; pues es el punto de la verdad especialmente controvertido. Cuando venga la prueba final, se trazará la línea de demarcación entre los que sirven a Dios y los que no le sirven". (El Conflicto de los Siglos, p. 591).
La historia del Sábado no termina con la Segunda Venida. Es una institución eterna que une a la criatura con su Creador.
La Promesa Futura: "Y de mes en mes, y de sábado en sábado, vendrán todos a adorar delante de mí, dijo Jehová" (Isaías 66:22-23).
Hechos Notables de su Permanencia:
Lingüística: Como vimos en la "Gráfica de la Semana", más de 100 idiomas llaman al séptimo día "Sábado".
Astronomía: No hay ciclo astronómico para la semana (a diferencia del día, mes o año). La semana existe únicamente porque Dios la marcó con el Sábado.
Resiliencia: Ninguna otra institución ha sido tan atacada, prohibida y burlada, y sin embargo, millones hoy lo siguen guardando como una "delicia" (Isaías 58:13).
El Sábado es, por tanto, el hilo de oro que recorre toda la historia humana, conectando el paraíso perdido con el paraíso restaurado. Es la señal eterna de que somos propiedad de Dios por creación y por redención.